La investigación llevada a cabo por investigadores
estadounidenses, se aplicó a 43 hombres y 43 mujeres, quienes
fueron sometidos a encuestas para calcular sus niveles de
masculinidad y feminidad.
Después, los investigadores formaron parejas de hombres y mujeres.
El único requisito era que no se conocieran. Cada se sentaba en
una mesa a conversar por cinco minutos con algunas indicaciones de
por medio, otorgadas por los investigadores, en las que se les
animaba a romper el hielo presentándose y a hablar acerca de las
experiencias positivas y negativas que habían pasado en la
universidad.
Una vez transcurridos los cinco minutos, las parejas se separaron,
pero antes de que lo hicieran, cada uno de ellos completó una
encuesta acerca de sus respectivos compañeros y la experiencia
vivida.
Los participantes calificaron a sus parejas por rasgos incluyendo:
Extroversión (tímida o desenvuelta)
Agradabilidad (amistosa y agradable)
Rasgos sexuales (sexy, coqueta, seductora y promiscua)
Atractivo físico
Finalmente, debían señalar si querían o no volver a ver a esa
persona nuevamente y cuán buena había estado la conversación.
Los resultados finales del estudio demostraron que los hombres
calificaron con más frecuencia a sus parejas femeninas como
sexuales, contrario a lo que sucedió con las mujeres.
Es decir, los hombres dieron a sus parejas femeninas mayores
calificaciones sexuales si las encontraban físicamente atractivas,
pero aún si las encontraban amigables y agradables, esos rasgos no
afectaron la calificación de sus compañeras en el plano sexual.
Por otro lado, las mujeres lo hicieron de diferente forma. Si
ellas dan a su compañero una calificación sexual alta, además le
daban altas calificaciones en torno al atractivo, a la
extroversión y a la agradabilidad.
Para mayor información visitar:
http://corrientes.derf.com.ar/despachos.asp?cod_des=265602&ID_Seccion=54
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