1. Bases de
una relación de pareja
Todas las parejas pasan en algún momento de su relación por
situaciones de crisis. Lo importante en esos momentos es
afrontarlas y superarlas actuando con madurez y asumiendo los
vaivenes de la relación como algo normal que ocurre en todas las
relaciones pero que hay que tratar de solucionar.
Ante las dificultades, no debemos caer en el abandono de la pareja
ni dejar que las cosas se solucionen solas. Es importante una
actitud activa y hacer todo lo posible por salir de esa situación,
averiguando cuáles son los motivos que la provocaron y procurar
que no vuelva a ocurrir.
Para que una relación sea sólida debe estar basada en el amor,
confianza, respeto y comunicación. De esta forma, aunque no va a
estar exenta de dificultades será más fácil superar todos lo
obstáculos que se puedan presentar, pues se apoya en los pilares
básicos de una relación afectiva.
2. Principales enemigos en una relación
afectiva
El comienzo de una relación de pareja es una época muy emocionante
que se vive con mucha intensidad. Al principio, todo es
maravilloso vemos a nuestra pareja como un ser excepcional, casi
carente de defectos, y todo lo que hace o dice nos parece
perfecto.
Es una época de mucha comunicación y diálogo donde empezamos a
conocer a la persona que amamos: su forma de pensar y sentir, sus
gustos, aficiones, cualidades, defectos...
Pero, cuando la relación avanza y vemos a nuestra pareja en una
dimensión más real sin el apasionamiento del principio, es cuando
somos más vulnerables y estamos más indefensos ante los
principales enemigos de toda relación. Estos enemigos son, entre
otros, la falta de comunicación, la rutina y los problemas de
convivencia.
2.1. Falta de comunicación
La falta de comunicación es uno de los principales problemas con
los que se puede encontrar cualquier pareja y que incluso puede
llegar a destruir la mejor relación.
Si deseamos mantener una relación duradera, debemos luchar por
tener verdaderos ratos de intimidad donde fluya la comunicación y
donde podamos hablar sin ser interrumpidos por nada ni nadie.
Cuando amamos profundamente a una persona y no sabemos
transmitirle lo que pensamos y sentimos, lo más probable es que la
relación fracase. Tenemos que saber expresar nuestros sentimientos
y tratar de conocer los de nuestra pareja. Para ello es
fundamental saber escuchar y mostrar atención e interés por todo
lo que a ella concierne.
Muchas veces la falta de comunicación se produce por falta de
tiempo o por cansancio.
En ese caso, debemos fijarnos un momento al día para poder
conversar con nuestra pareja, sin que ninguno de los dos falte a
esa cita. Debemos tener en cuenta que lo más importante para
nosotros es luchar por la relación que mantenemos con la persona
que amamos.
2.2.
La rutina
A veces, con el paso del tiempo, las parejas se ven envueltas en
la rutina y el aburrimiento.
La rutina es uno de los mayores enemigos de cualquier relación que
hay que vencer, evitando en todo momento perder la alegría y la
ilusión por nuestra pareja y manteniendo siempre deseos de estar
con ella y de realizar juntos actividades que nos diviertan y nos
entretengan y, compartiendo momentos de diversión y de ocio.
Debemos tratar de sorprender, de vez en cuando, a nuestra pareja
con detalles y con nuevas ideas con la intención de evitar caer en
la monotonía y el abandono.
El amor que sentimos por nuestra pareja y la imaginación, pueden
ser nuestros mejores aliados.
2.3. Los
problemas de convivencia
Hemos de señalar que la convivencia en sí no es un enemigo de las
relaciones de pareja, sino que por el contrario es lo que más
puede enriquecer a una pareja. El problema está en la actitud de
algunas personas cuando conviven con otras.
Es en la convivencia, con el día a día, cuando más se llega a
conocer a la persona que amamos y donde más podemos apreciar sus
defectos y cualidades.
Al principio no es sencillo, tenemos que ceder y renunciar a
algunas costumbres nuestras para adaptarnos a las del otro o a las
que poco a poco vayamos creando juntos.
Por otro lado, también tendremos que evitar aquellos pequeños
detalles que tanto desagradan a nuestra pareja y que aún
pareciendo poco importantes a fuerza de repetirlos, le hacen
perder los nervios y protestar continuamente. Una pequeñez que
resulte desagradable, si se repite continuamente y un día tras
otro, termina resultando imposible de soportar.
Otro de los problemas más frecuentes que encontramos en la
convivencia es, cuando uno de los dos quiere imponerse al otro,
imponer su forma de hacer y de organizar la vida en común, lo
normal es que el otro no esté dispuesto a ser sometido, generando
los primeros conflictos de adaptación.
Cuando una pareja decide convivir debe pensar en los cambios que
eso va a suponer para su relación y las dificultades a las que van
a tener que enfrentarse. Si no están dispuestos a ceder en sus
costumbres o a compartir su espacio y sus cosas, es mejor que no
se plantee vivir con su pareja, fracasarían. Pero, superando estos
obstáculos podemos decir que la convivencia, es lo mejor para
cualquier pareja.
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