Intimidad
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Sexo
virtual
¿ Te atreves ?
El sexo a través de la Red
engancha: permite relaciones seguras 100 %, anónimas, totalmente
desinhibidas, libres de prejuicios y sin las presiones del
compromiso. Páginas porno, cd-roms, chats para ligar y hablar de
sexo... Falta el calor del contacto real, pero no son pocos los
que deciden conocerse en persona.
fuente:www.soloellas.com |
Soloellas -La Internet de la mujer
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Sexo
virtual
Cada vez son más los internautas que entran a ‘salas de chat’ que
estimulan las fantasías eróticas o les permiten hablar de sexo. De
hecho, estos chats han dado lugar a una nueva forma de expresión
de la sexualidad: el cibersexo, que puede definirse como la
búsqueda del placer o de relaciones de tipo sexual a través de la
Internet.
Estos chats son foros donde muchas personas hablan y se
relacionan. Si se quiere intimar con alguien en concreto, se puede
‘hacer un privado’. En algunos casos se sube el tono de las
conversaciones y se puede llegar a tener sexo (por supuesto,
masturbación). Existe incluso la posibilidad de ver la imagen del
interlocutor a través de una pequeña cámara instalada en la
computadora, (la web cam).
Para entrar en uno de estos chats debes usar un ‘nickname’
(apodo). Si a alguien le gusta tu nick, se acercará y comenzará el
juego de la seducción. Muchos entran a este tipo de chats por
curiosidad y acaban enganchándose. ¿Te ha pasado a ti?
Amor
virtual
Entre los consumidores de sexo virtual hay de todo: curiosos,
hombres y mujeres que visitan desde sus puestos de trabajo webs en
busca de noticias de sexo, internautas especializados en la
búsqueda de pornografía (imágenes, compra de objetos eróticos) y
verdaderos aficionados a los chats de contactos. Desde el trabajo
o en casa, el anonimato es el mayor estímulo.
Y no sólo se demanda sexo, el amor también tiene cabida en la Red.
Son muchos los portales de contactos con intenciones
matrimoniales. Los más jóvenes saben mucho sobre ligar en la
Internet y organizar citas a ciegas. No son pocas las parejas que
se han conocido en un chat, no necesariamente subido de tono, y
han acabado en una relación formal.
Son muchos los sentidos que se pueden deleitar a través del sexo
virtual, sobre todo la vista y el oído: desnudos, vídeos, cd-roms,
películas y fotografías en tres dimensiones, historias, gemidos...
Hablar con un desconocido a través de la Internet invita a la
desinhibición e incluso a la confesión de cosas, deseos y
fantasías que jamás se dirían cara a cara. Pero no puede olvidarse
que lo normal es que nunca llegue a establecerse contacto real
entre quienes hablan, lo que acentúa el sentimiento de soledad.
Los
riesgos de la práctica
En la Internet no hay límites. En el sexo virtual tampoco. Se
puede decir y hacer todo. Por ejemplo, puedes practicar sexo
(virtual) con un desconocido o hacer cosas que en la realidad
jamás harías. Esta libertad atrae a mucha gente.
El problema llega cuando el usuario se engancha al sexo virtual.
Pasarse horas buscando material pornográfico o entrando en chats
eróticos indica algún tipo de problema psicológico, ya que el
placer obtenido se convierte en enfermizo, sobre todo cuando no se
tienen relaciones reales fuera de la pantalla de la computadora.
Reconocer que uno está enganchado al cibersexo es difícil, produce
vergüenza y resulta complejo identificar el problema. En mayor o
menor medida todos hemos participado en el negocio del sexo
virtual, aunque sólo sea enviando o recibiendo fotografías
eróticas de nuestros amigos para divertirnos.
Negocio millonario
A diferencia de otros negocios en la Internet, la industria del
sexo ha encontrado en la Red una ‘mina de oro’. Las cifras hablan
solas: mil millones de dólares de beneficios el año pasado y se
espera que los resultados de tripliquen.
Existen más de 7,000 páginas de sexo gratuito y 28,000 páginas
pagadas, y cada año se abren ocho mil sitios más. Siete de las 10
palabras claves más usadas para las búsquedas en el ciberespacio
tienen que ver con sexo.
El nuevo medio lo tiene todo: bajo el costo de inversión,
facilidad para inaugurar nuevos centros (portales) y máxima
discreción y relativo bajos costos para los consumidores. Además
de la comodidad de la ventaja de no tener que ir al quiosco, a un
sex-shop, ni tan siquiera llamar por teléfono. El mundo del sexo a
tu disposición sólo con encender la computadora. Y nadie tiene por
qué enterarse.
Entre las innovaciones más recientes hay una combinación de video
y conversación interactiva para, por ejemplo, hablar con una
bailarina durante 30 minutos y pedirle los movimientos o
contorsiones deseadas.
Lo último son los instrumentos que pueden usarse conectados a la
Red, y que reproducen las sensaciones que un cuerpo experimentaría
con otro al lado si estuvieran piel con piel. Curiosamente, el
sexo en la Internet ha generado algunos de los avances
tecnológicos que más han favorecido el desarrollo comercial en la
red: vídeos interactivos, el concepto de pago por entrar, el freno
al uso fraudulento de tarjetas de crédito, administración de
claves...
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